Por: Yudi Baquero Osma

La innovación y los adelantos tecnológicos son un motor fundamental en el desarrollo económico y la evolución de la sociedad. En el entorno actual las empresas están sometidas a mejorar su productividad y apalancarse en la innovación (Velasquez, Restrepo, Viana, 2018) por lo que las empresas se han visto con la necesidad de desarrollar un pensamiento innovador para crear y mejorar los bienes y servicios a fin de generar un valor agregado, que a su vez se convierta en un factor diferenciador entre la competencia.

Es así como se identifica la importancia de generar una estrategia general que se enfoque en la posición competitiva frente a las empresas del sector (Chirinos Cuadros Rosado Samaniego, 2016), una forma de generar factores diferenciadores es la propiedad intelectual (PI) que en términos de industria se refiere a “los diseños industriales, las marcas de fábrica, las marcas de servio, los esquemas de trazado de circuitos integrados, integrados, los nombres y las denominaciones comerciales, las indicaciones geográficas y la protección contra la competencia desleal” (OMPI, 2016).

Uno de los secretos industriales mejor guardados es la fórmula secreta de Coca-Cola, la cual ha sido un enigma desde su creación en 1886, cuando el farmacéutico John Pemberton la creó como un medicamento para el cerebro y los nervios; más tarde fue llevada al mercado por Frank Mason Robinson, quien fue el responsable de crear la marca y el logotipo en 1893. Esta fórmula ha sido un tema de libros, especulaciones y leyendas de marketing, se dice que está guardada en un banco en Atlanta - Georgia, al que sólo tienen acceso dos directivos (cevipyme, 2016).
La Organización Mundial de la Propiedad Intelectual – OMPI es un organismo especializado de las Naciones Unidas dedicado a la promoción de la innovación y la creatividad en aras del desarrollo económico, social y cultural de todos los países mediante un sistema internacional de PI equilibrado y eficaz. Esta organización fue establecida en 1967 con el mandato de promover la protección de la PI en todo el mundo mediante la cooperación entre los Estados y en colaboración con otras organizaciones internacionales.

El Sistema del Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT) simplifica el proceso de presentación de solicitudes de propiedad intelectual que se divide en dos categorías: la primera se refiere a la propiedad industrial que es el derecho exclusivo del que goza una persona natural o jurídica sobre una invención, un diseño industrial, un esquema de trazado de circuito integrado o un signo distintivo, y la segunda se refiere a los derechos de autor y derechos conexos, que son los derechos que tienen los creadores sobre las obras artísticas o literarias, y los artistas intérpretes o ejecutantes sobre sus interpretaciones o ejecuciones (OMPI, 2016), estos mecanismos son desarrollados y aplicados cada día con más frecuencia por las organizaciones en el mundo a fin de evitar el robo, la copia no autorizada, el espionaje económico o el incumplimiento de los acuerdos o requisitos de confidencialidad por parte de los empleados o los socios de una empresa.

Uno de los casos más sonados en el mundo en cuanto a manejo de propiedad intelectual fue el famoso caso el Arriortúa en el cual General Motors acusaba al ingeniero español José Ignacio López de Arriortúa de haberse llevado unos documentos confidenciales de la empresa cuando fue contratado por Volkswagen. La compañía automovilística alemana fue encontrada culpable y se debió pagar 100 millones de dólares (unos 13.200 millones de pesetas) a su competidora norteamericana y a su filial alemana Opel. Además, debió comprarles piezas durante siete años por un importe de 1.000 millones de dólares (El País, 1997).

A contunicación, presentamos los resultados del Índice Mundial de Innovación de 2019


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